San Francisco de Asís

Convicciones

Como ya dije, en nuestra Fraternidad también hoy encontramos muchos hermanos que continúan abrazando a los “leprosos” y “excluidos” de nuestros días. Pero al mismo tiempo sentimos también, el peso de los obstáculos, en nosotros mismos y en nuestras fraternidades, que nos alejan de ellos. Algo o mucho debe cambiar para poder vivir con más radicalidad la dimensión profética de nuestra vida en favor de los pobres y excluidos. En la Palabra de Dios y en nuestra legislación encontramos una nueva llamada a unirnos a la misión de su Jesús y a su estilo de realizarla, asumiendo proyectos más exigentes de solidaridad con los excluidos.

San Francisco. Impresión de las llagas.Es el momento de explicitar qué convicciones deben orienta nuestra vida y cómo queremos darles expresión hoy a través de proyectos concretos. Seguramente no descubriremos “grandes novedades”, pero ello nos podrá ayudar a una “renovada conciencia” de que la dimensión profética es esencial a nuestra vida y de que hoy requiere mucha audacia y creatividad para crear cauces concretos para expresarla. He aquí algunas de estas convicciones que son comunes a la reflexión que lleva a cabo la vida consagrada actualmente:

1. La profecía es un elemento constitutivo de la Vida Consagrada y de nuestra forma vitae. Considero que el despertar de la conciencia sobre la dimensión profética de nuestra vida es un don del Espíritu que hemos de acoger y al que debemos responder.

2. La opción preferencial por los excluidos y los “leprosos” de nuestros días ha de considerarse como algo fundamental en nuestra vida. Los pobres nos evangelizan y nos ayudan a descubrir el rostro de Dios y a renovar nuestras fraternidades. La cercanía a los grupos humanos considerados “sobrantes” en nuestras sociedades sigue siendo una urgencia para todos los consagrados y principalmente para nosotros Hermanos Menores.

3. Estoy plenamente convencido que la apertura a los excluidos va de la mano de la apertura al Dios de Jesús, “lleno de clemencia y rico en misericordia”. Dar prioridad al Señor en nuestras vidas es condición para abrazar a los excluidos en clave evangélica y franciscana.

4. Siento urgente la necesidad de formarnos y profundizar en una espiritualidad integral, alimentada por una lectura contextualizada de la Palabra de Dios, que nos renueve y nos capacite para cumplir nuestra misión profética y crear fraternidades que sean signos del Reino, abiertas a la acogida y a la solidaridad con los más pobres.

5. Veo necesario involucrarnos en el diálogo intercultural e interreligioso, como opción por los excluidos. En este sentido considero esencial la formación en dicho diálogo como un elemento decisivo en la formación de la vida franciscana del futuro.

6. Sin renunciar a las muchas y buenas obras asistenciales, necesarias también en estos momentos, hemos de comprometernos más en la promoción de una cultura en que se respete verdaderamente la dignidad de los excluidos.

7. Es importante analizar y reflexionar sobre nuestra propia experiencia de exclusión dentro de nuestras fraternidades, ya que ello nos va a ayudar a no excluir a los demás ni en la iglesia ni en la sociedad en general.

8. Necesitamos abrirnos a una mayor colaboración con los laicos y con los otros miembros de la vida consagrada y muy particularmente de la Familia franciscana.