San Francisco de Asís

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Justicia y Paz y salvaguarda de la Creación (JPIC) tuvo un congreso internacional en Uberlandia (Brasil) del 30 de enero al 6 de febrero de 2006.

Este congreso ha producido un documento que les aportamos:

Introducción. Fr. José Rodríguez Carballo, ofm, Ministro general
Señor, ¿qué quieres que haga?
Cristo, la opción fundante y fundamental de Francisco.
Liberando la profecía para abrazar a los excluidos de hoy.
Los excluidos de hoy.
Nuestro abrazo a los excluidos.
Lo que nos separa de los excluidos.
Construyendo puentes entre nosotros y los excluidos.
Convicciones.
Líneas de acción.
Conclusión.

Apéndice: Iluminados por la Palabra y por nuestra legislación.
Opción por los pobres.

Mensaje final del Congreso:

Propuestas del II Congreso Internacional de JPIC- Abrazando a los excluidos de hoy.

 

Introducción

Fr. José Rodríguez Carballo, ofm, Ministro general

Os confieso que no me resulta fácil escribir o hablar del tema. Tengo mucho miedo o, mejor aún, verdadero pánico de que la crisis que atravesamos, entendiendo ésta como oportunidad y dificultad, nos lleve a paliar la inseguridad y el desconcierto en que vivimos y el déficit de vida, con palabras y discursos, inicialmente, al menos algunas veces, bonitos y novedosos, pero que muy pronto se convierten en tópicos, de modo que antes de ser estrenados vitalmente nos resuenan enseguida a envejecidos y superados, porque poco tienen que ver con nuestra vida concreta.

Pedro Casaldáliga dice que necesitamos “pensar también con los pies”, de modo que nuestras reflexiones no nos lleven a confundir las opciones concretas de la vida con lo que pensamos (entre ambos a veces hay un gran divorcio), de tal forma que nuestras palabras se tornen huecas, sino que sean también palabras andadas.

Para evitar este desfase entre la vida y la simple ideología, que nos llevaría a servirnos de los pobres y no a servirles, en mi reflexión insistiré, como primer paso, en la necesidad de un cambio de mente (conversión) que nos lleve luego, como Francisco, a abrazar a los excluidos de hoy, contemplando en ellos el rostro de Cristo pobre y crucificado.

Por este motivo partiré del proceso que llevó a Francisco a abrazar al leproso e ir entre ellos, para detenerme luego en una mirada a nuestra vida y al camino que hemos de recorrer para acercarnos al excluido de hoy. Creo suficientemente justificado este itinerario reflexivo, por el simple hecho de encontrarnos en el primer año de preparación para la celebración del VIII Centenario de la fundación de nuestra Orden, dedicado especialmente al tema del discernimiento.