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Tema 7º: ¿Es posible un Proyecto de Vida así?
... con el subrayado franciscano

Introducción

Sí que es posible un proyecto de vida así, y, de hecho, lo hemos estado viendo a lo largo de todo el curso. Por tanto, este tema no es sino un resumen de lo que ha sido este apasionado proyecto.

Jesucristo volvió a hablar del hombre, con nueva insistencia, a través de la figura de Francisco de Asís.

Francisco fue un hombre que descubrió la luz, la paz, el gozo de vivir conforme al Evangelio.

Toda su vida fue un esfuerzo por vivirlo.

En una libertad de toda atadura, apego, egoísmo, fue pobre con y entre los pobres. Se acercó a aquellos que nadie miraba. Fue amable con todos.

Fue un hombre que vivió y quiso dar la paz.

Llegó a ser el hermano de todo hombre y de toda criatura.

Este estilo de vida puede ser el camino que lleve al hombre de hoy a encontrar esa paz y esa alegría que busca con todas sus fuerzas.

Éste es 
el proyecto de vida,
que juntos descubren día a día
y fraternalmente
se ayudan para practicarlo
los que el Señor ha reunido
en la Fraternidad de San Francisco:


1. Seguir el Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo con San Francisco de Asís. Seguir es uno de los verbos claves en San Francisco y en lo franciscano.

La experiencia cristiana de Francisco, tal como la describen los escritos, está vinculada total y radicalmente al seguimiento de Jesucristo, de su vida y pobreza. Con Él comienza y con Él termina la experiencia cristiana de Francisco. Su persona y su vida a eso se reducen, esa tarea y ambición las configuran, y esa prisa lo convirtió en andariego, emigrante y peregrino, sin más equipaje que lo puesto. "Quiero seguir la vida y pobreza de nuestro Señor Jesucristo", dice en la Última Voluntad a las hermanas de San Damián.

Y alrededor de esta decisión, explicándola y desmenuzándola, harán corro las principales actitudes evangélicas que contemplaba en el Hermano (Jesús) que dio la vida por sus ovejas y rogó al Padre por nosotros.

Francisco comienza su aventura evangélica con el Evangelio. Su existencia, como la regla y vida que dejó a sus hermanos y que fue suya también, está acotada por el Evangelio. Con terca avidez lo escuchaba, y se había abierto un surco con tanta profundidad (1C 22.84; 2C 102.105), que el corazón se le había convertido en arca para custodiar la Palabra de Dios. Y así fue moldeando su espíritu y sus palabras de tal modo que su vida y sus escritos resuenan a Palabra de Dios y riman con ella. Francisco no puede vivir la forma de vida de Jesús sin sus "santísimas" palabras, como él mismo dice.

El que quiere vivir según este Proyecto se identificará como:

- El que hace del Evangelio su forma de vida: a él se refiere siempre a la hora de juzgar y de actuar.

- El que escucha y acoge, obedece y cumple la Palabra de Dios.

- El que se siente enviado al mundo para ser de palabra y obra testimonio de la voz del Hijo de Dios (CtaO 9).

- Marcado por una honda experiencia de Jesús desde la fe.

- Con una decisión radical de seguir la vida y pobreza de nuestro Señor Jesucristo.

Esto nos compromete a:

- Examinar en la vida de Francisco la exigencia esencial del seguimiento de Cristo pobre y crucificado.

- Para encontrar en el Evangelio la "regla y vida", nos comprometemos a su estudio y meditación en fraternidad e individualmente, a fin de hallar en él la orientación personal y comunitaria de nuestra vida, pasando del Evangelio a la vida y de la vida al Evangelio.
- Buscar en la Palabra de Dios la respuesta concreta y vital a las aspiraciones y problemas de nuestro tiempo.

- Interpretar los acontecimientos personales y sociales, problemas y signos de nuestros tiempo a la luz del Evangelio.

- Adoptar algunos planes sistemáticos de estudio y meditación de la Biblia. 

2. En constante conversión

Francisco comienza el camino de las huellas de Jesús y de su forma de vida con la gracia de la penitencia por la cual el Señor le condujo a los leprosos, al prójimo marginado y doliente (Test 1-2), y con su oración a los pies del Crucificado de San Damián. Son los dos hechos de los años de su conversión que le marcarán de forma decisiva y que él iría profundizando a lo largo de su existencia.

Francisco, en estos dos hechos describió el dolor y el desvalimiento del hombre, compartido solidariamente por el Hijo de Dios en su vida de humillación y pobreza hasta la cruz, y descubrió el amor incondicional e inefable de Dios al hombre.

Francisco, conducido por el Señor (Test 2) cambió su vida de pecado, por el seguimiento de Jesús: "Quiero seguir la vida y pobreza de nuestro Señor Jesucristo y de su Santísima Madre" (UltVol 1).

La Palabra de Dios nos impulsa a una constante conversión, guiados por el Espíritu Santo que nos ha sido infundido. La acción del Espíritu entraña una transformación íntima y radical. Despojándonos del hombre viejo, nos configuramos a Cristo. Sólo Dios obra en nosotros estas maravillas; por eso, con la bienaventurada Virgen María, proclamamos la grandeza del Señor.

En fraternidad vamos descubriendo las ocasiones de esta constante llamada a la conversión: en la Palabra de Dios y en la oración, en los acontecimientos diarios y en nuestras relaciones con los demás.

Contemplamos cómo Francisco de Asís comenzó el camino de su conversión abrazando al leproso y buscaremos el rostro de Dios en los hermanos, en la Sagrada Escritura, en la Iglesia y en todas las criaturas.

El que quiere vivir según este Proyecto se identificará como

- El que se reconoce pecador acogido por la misericordia del Padre (2CtaF 28; 1 R 23,8) y llamado a la conversión constante (2CtaF 14-18; 1R 22, 5-40).

- Comprometido a tener misericordia de los hermanos que pecan (1R 5,7-8) y de todos los hombres (ParPN 8).

Esto nos compromete a:

- Mantener una atención continua para discernir en nuestra vida familiar, profesional, social, las llamadas a la conversión.

- Fomentar en los tiempos litúrgicos de Adviento, Cuaresma, Pascua... encuentros y retiros, como medios para escuchar la llamada de Dios a la conversión.

- Dar al sacramento de la Reconciliación (para los que lo viven desde su ser creyente) el valor que tiene en nuestro caminar diario tras las huellas de Jesús.

- Renunciar a la vida consumista y aburguesada para mantener nuestra voluntad en constante conversión.

3. Viviendo la fraternidad

Siguiendo a Jesucristo, Francisco no apartaba sus ojos del que, siendo el Hijo amado del Padre, había descendido, por solidaridad con nosotros, del seno del Padre hasta tomar la verdadera carne de nuestra humanidad y fragilidad (2CtaF 11-13); hasta hacerse hermano de los pobres y desarraigados que tienen que pedir limosna para vivir (1R 9,3-5). Todo lo dio y todo se nos dio para que fuésemos comunión como Él tiene comunión con el Padre.

Así se reveló el rostro de Jesucristo, Hermano. Y así descubrió que los hombres y entre ellos los más pobres y necesitados, nos lo acercan y nos lo hacen contemporáneo y vecino, y que hasta las demás criaturas tienen rasgos del que se entregó por nosotros en la cruz.

Y ya supo para siempre que no podía vivir sino como hermano, sensible al dolor y sufrimiento de todos y de todo. Había nacido la Fraternidad.

- Fraternidad denunciadora de la no fraternidad, de la desigualdad, de la violencia.

- Fraternidad creadora de comunidad humana desde el ser hermanos de todos y de todo.

- Fraternidad de liberación económica con su vida de pobreza y alegres de ser contados entre los contados entre los débiles.

- Fraternidad de liberación social con su vida de igualdad, acogiendo a todos como un don de Dios, por encima de sus cualidades.

- Fraternidad de liberación ecológica con su respeto y amor a las cosas creadas, porque todas nos hablan de Dios y con todas ellas hablamos y alabamos al Señor.

- Fraternidad de liberación de finitud humana con su fe y esperanza gozosa y celebrativa en el Dios altísimo.

- Fraternidad cuyos medios de evangelización no arrancan del poder ni de la influencia, sino del servicio y la misma fraternidad.

El que quiere vivir según este Proyecto se identificará como:

- El hermano de todos y de todo, que hace de todos y de todos hermanos.

- El hombre y la mujer del encuentro personal, de la relación, del diálogo, de la acogida, y vivirá para entablar relaciones, para crear lazos.

- El que acoge a todos los hombres, con ánimo humilde y cortés, como don del Señor, sin condiciones ni presupuestos, haciendo así imposible la marginación o exclusión de nadie ni de nada; y desde la paciencia, haciendo imposible el enfrentamiento y la división.

Esto nos compromete a:

- Acoger fraternalmente a todos, especialmente a los pobres.

- En las relaciones humanas, saber distinguir los gérmenes de amor fraterno y favorecer su desarrollo.

- Vivir la fraternidad con todos, que nos hará experimentar diariamente las mutuas diferencias. El amor nos enseñará a ser siempre comprensivos y misericordiosos.

- Ante los brotes de violencia, guerras, egoísmos, desigualdades, opresión e injusticia, solidarizarnos con los hombres de buena voluntad en la construcción de un mundo más fraterno.

- Trabajar personal y comunitariamente, como equipo, en hacer de nuestra profesión educativa un verdadero servicio a los compañeros, jóvenes y niños, sobre todo a los más necesitados.

- Esforzarnos por hallar caminos de reconciliación, comprensión, respeto y colaboración fraterna para la justicia y la paz.

- Admirar la obra del Padre en la creación entera, acogiéndola filialmente como gracia de Dios y trabajando en el descubrimiento y desarrollo de sus inmensas posibilidades.

4. En pobreza

Siguiendo a Jesucristo, Francisco no apartaba sus ojos del que, siendo el Hijo del Padre, había tomado la carne verdadera de nuestra humanidad y fragilidad (2CtaF 4) desde la que decir al Padre "todas mis cosas son tuyas" (1R 22,44), y que siendo sobremanera rico quiso junto con la bienaventurada Virgen María, su madre, escoger en el mundo la pobreza (CtaF 5):

- nació por nosotros fuera de casa y

- fue colocado en un pesebre porque no había sitio en la posada: Lc 2, 14.

- peregrino y huésped, vivió de limosna Él y la Virgen y sus discípulos (1R 9,5).

- no tuvo donde reclinar la cabeza 

- antepuso la voluntad del Padre a la suya (2CtaF 8,13).

- se entregó por nosotros en el ara de la cruz (2CtaF 11-13)

Francisco ha quedado deslumbrado y seducido por el esplendor y la belleza de Cristo pobre y crucificado. Y ya no quiso saber más (2Cel 105), ni llevar otro equipaje, ni tener otro parecido que el de Cristo crucificado (2Cel 17).

Como Francisco de Asís, nos proponemos seguir a Cristo pobre y crucificado.
En el uso de bienes, que Dios nos ha confiado, queremos actuar como simples administradores de los mismos en favor de los hijos de Dios. Nos oponemos a toda clase de egoísmo -personal, de clase, de nación o raza- que impida el desarrollo integral del ser humano y de los pueblo; y trabajaremos por la justicia fuente de la auténtica paz.
Plenamente solidarios con nuestros hermanos los hombres en la construcción de un mundo "más fraterno y evangélico", trabajaremos diariamente con nuestras manos y energías, conscientes de que el trabajo es gracia de Dios, para preparar aquí el mundo que vendrá, en el cual todas nuestras esperanzas humanas serán al fin satisfechas.

El que quiere vivir según este Proyecto se identificará como:

- Seguidor de la pobreza de nuestro Señor Jesucristo (1 R9,1; UltVol 1) y de los pobres (1 R 2,7; 7,8)

- Pobre ante Dios: que reconoce y confiesa que depende de quien nos ha dado todas las cosas en el don de su Hijo (1 R 23,3-8) y que por eso no tiene nada propio sino sus pecados (1 R 17,5-8), y que no tiene más remedio que confiar en Él, esperar de Él la salvación y al mismo tiempo cantar y danzar de alegría porque ha sido salvado. Ser pobre ante Dios es no tener, ser débil, dependiente, creatura solo que vive de lo que recibe de Dios. La pobreza en Francisco radica de un Dios dador de todo bien y por eso él se siente pobre.

- Pobre con los pobres: porque ha descubierto, en consecuencia, que la mejor condición ante Dios es la del que no tiene nada, porque así tiene a Dios de su parte y a su favor t le pertenece el reino de los cielos (Mt 5,3-14; Adm 1; 2 R 6,2), por eso ser de los pobres exigirá, además de socorrerlos (Test 1-2) y de convivir con ellos (1R 9), renunciar a poseer para ser como los demás pobres (1 R 2,7). Optar por un modelo diferente al de la sociedad que cuenta con el dinero como medio de tener y de poder.

San Francisco compra unas tórtolas a un muchacho que las había cazadoEsto nos compromete a:

- Vivir, con espíritu de pobreza y humildad, formas concretas de desprendimiento en el manejo del dinero, en el confort de vida y otros signos de ostentación de poder.
- Ser voz de los que no tienen voz (voz que se haga oír).

- Estudiar documentos de la Iglesia y sociales donde se nos precisen las normas evangélicas y éticas sobre el uso de los bienes con más sentido social, sobre el desarrollo integral del ser humano y de los pueblos, y sobre la colaboración con los organismos internacionales o no en la promoción del hombre (p. ej. ONGs).

- En la elección profesional, aceptar nuevas formas que indiquen desprendimiento de los bienes y solidaridad con los marginados.

5. En oración

Siguiendo a Jesucristo, Francisco lo descubrió y sedujo orando en el huerto de los Olivos (2CtaF 8,9).

Orando por nosotros en la oración sacerdotal (1 CtaF 1,13-19; 1R22, 41-55).

Orando en la pasión-muerte-glorificación y enseñando a orar con el Padrenuestro (ParPN).

En la oración descubrimos que Dios es "Sumo Bien" y "Total Bien" y fuente de todos los bienes, y por ello nos obligamos a darle nuestra respuesta de amor al Señor, en la humildad, en la sencillez de corazón y adorarle en espíritu y verdad.

El que quiere vivir según este Proyecto se identificará como:

- El convencido de que nada hay primero ni antes que la oración. Con ella comenzará y con ella terminará la forma de vida de Jesús.

Y con:

- Una oración que será de adoración, asombro, alabanza, acción de gracias y petición por lo que Dios ha hecho con nosotros en Él y por Él.

- Una oración que toma camino de Jesús, de su oración, de su vida. Por eso su oración privilegiada será el Padrenuestro.

- Una oración ligada al camino de Jesús y a sus huellas de desapropiación y entrega hasta la cruz; lo que llevará al orante a tener misericordia con los leprosos de su tiempo.

Esto nos compromete a :

- Buscar tiempos de oración en que aprendamos a conocer quién es Dios y quiénes somos nosotros.

- Fomentar, posiblemente, algún grupo de oración.

- Esmerarnos en que la Palabra de Dios sea el principal elemento de la oración.

- Mantener un clima de oración y de alabanza que nos permita escuchar al Padre y hablarle con sencillez y espontaneidad según nuestro estilo franciscano.

6. Comprometidos con el mundo

Francisco vivió la historia de su fe entre dos esquemas de sociedad: el feudal y el burgués o urbano.

A la mentalidad o cultura feudal, vertical y autoritaria, clasista y caballeresca, guerrera y violenta, Francisco reconoce como único absoluto a Dios, que es el sólo bueno, justo... (1 R23.9) y el respeto que le hace ver señores por todas partes y exige reverencia y honor para todos, reconociendo el puesto que cada ser debe ocupar en el mundo. Francisco toma la postura del rechazo de poder (2CtaF 42), del clasismo (1 R4,6), de la violencia (1R7, 13-14) y de la riqueza (2 CtaF 63).

De la sociedad burguesa y comunal, sociedad , dinámica en sus caminos comerciales, capitalista por el mayor empleo de dinero y por su capitalización, Francisco tiene una contenida rebeldía, y, más en particular, el sentido horizontal, sublimado en la fraternidad ancha y abierta, igualitaria y responsable (1 R 4-6), la actitud fundamental de itinerancia; y tiene también en postura de rechazo y opción, el trabajo como medio de enriquecimiento y fuente exclusiva de sustento, la prohibición del dinero, y la austeridad frente al consumismo que la riqueza iba haciendo posible.

El mundo pertenece a Cristo y es animado por Él, porque todas las realidades temporales fueron creadas por Él y para Él. Aceptemos nuestro compromiso de trabajar en la realización del reino de Cristo en la historia de los hombres.

El Hijo de Dios encarnado ha asumido nuestra condición humana y ha compartido con los hombres el compromiso temporal, dando su vida en servicio de la humanidad. Su ejemplo nos anima a comprometernos en el trabajo, en la construcción de un mundo más fraterno y evangélico, que prefigure y anuncie el definitivo Reino de Dios que esperamos.

Consideremos, pues, el trabajo como un don, como participación en la obra de la creación.

El que quiere vivir según este Proyecto se identificará como:

- El servidor. Consciente de que nadie es primero que los demás, ni tiene poder sobre los otros, sino siervos de toda humana criatura.

- El generoso, desprendido, el que no se apropia ni de los dones que Dios le da, ni de sus propias personas que entregan a y para los demás.

- El que opta, como prioridad y primacía, por el compartir y por la solidaridad con todos y con todo.

- El que no se siente ausente, aislado o desentendido del mundo, sino inserto y preocupado por él.

Esto nos compromete a:

- Empeñarnos por conocer cada día mejor y llevar a la práctica la espiritualidad laical: sentido cristiano y teología de las realidades temporales, espiritualidad conyugal y familiar, misión de los laicos en la Iglesia y en el mundo.

- Estudiar individualmente y en equipo las formas concretas en base a las cuales podemos y debemos comprometernos en el logro de las grandes aspiraciones de los hombre de hoy, por un orden social, económico y político más al servicio de todo el hombre, y de todos los hombres y de todos los pueblos.

- Promover la justicia, particularmente en el ámbito de la vida pública, empeñándonos en opciones coherentes con nuestra fe.

Propuesta de trabajo:

La propuesta es sencilla. Esto es como un ideario franciscano que intenta recoger lo visto durante el curso, con algunos matices o puntos nuevos:

- En primer lugar podéis ver qué es lo que os ha llamado la atención.

- En segundo lugar, las partes esto nos compromete a... puede dar mucho de sí para el diálogo porque es una forma de "bajar" cada uno de los enunciados a una posible realidad concreta ¿os sirve a vosotros? ¿qué sí? ¿qué no?

- Posiblemente, según en el momento en el que os encontréis, puede servir esto de balance, o de impulso para nutrir el ideario del colegio, o suscitar un mayor compromiso en la pastoral del colegio...

Hay muchas citas sacadas de los escritos y biografías de Francisco, si queréis contextualizarlas, podéis preguntar a los hermanos sobre ellas.