
4.- El caso es que Jesús sabía lo que le esperaba en Jerusalén: la cruz. No se asustó por ello, no renunció a hacer lo que debía hacer, aunque supusiese para él perder la vida. Y vaya si la perdió. Pero como la perdió en la cruz, también confesamos que la ganó a través de la resurrección. Jesús murió en la cruz, pero resucitó, es decir, vivió porque Dios Padre le dio la vida..
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